La forma correcta de catar un vino

By Otela 4 semanas ago
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Por lo general, cuando degustamos algunos productos gourmet, los acompañamos con vino para que la experiencia de probar los platillos de la Alta Cocina sea todavía más deliciosa y atractiva. Sin embargo, muchas veces, no sabemos cómo catar los vinos, es decir, no sabemos percibir ni reconocer las mejores características de estas bebidas. Pero no te preocupes, a continuación, te decimos cuál es la forma correcta de catar un vino para que puedas aprender a hacerlo y disfrutarlo.

La cata es un momento de concentración única y exclusiva en el vino. Lo primero que se debe hacer es descubrir los aromas de esta bebida, para ello, podemos girar la copa para que el vino se “abra” y desprenda mejor sus aromas. De esta manera, podremos descubrir si se notan más los olores de la fruta (la uva emula aromas de otras frutas al fermentar: frutas rojas y negras en tintos, y a manzana, cítricos o frutas tropicales en blancos), o si hay olores que vienen de la madera de la barrica (vainilla, café o cuero, por ejemplo). Al hacer esto, también podremos reconocer si el vino se encuentra en mal estado, aunque no es algo muy frecuente, sí puede suceder; el olor del vino “avinagrado” nos indica que el corcho se ha deteriorado y ha dejado pasar oxígeno y bacterias. Asimismo, podremos encontrar un olor de “reducción”, el cual se deriva de la concentración de aromas en el interior de la botella; esto no es un defecto del vino, y desaparece al decantarlo y dejar que el vino se airee.

Ahora bien, el sentido de la vista también se utiliza al momento de catar un vino. Al observar el color de la bebida, podremos ver su estructura: si es muy opaco, entonces será un vino carnoso; en cambio, si se ve menos denso, será un vino más ligero. Asimismo, con el sentido de la vista, podremos vislumbrar la edad y crianza del vino, para ello, nos fijamos en el ribete (la parte del líquido que pega con el cristal): los vinos jóvenes nos muestran un ribete con tonos violáceos, que nos transmite el color puro de la uva; por el contrario, un vino crianza, y sobre todo un reserva, tienen un ribete color teja, el cual es un efecto de la oxidación que ha sufrido el vino durante el envejecimiento en barrica.

El siguiente paso para catar un vino de forma correcta es usar el sentido del gusto. Al tomarlo, podremos valorar el sabor del vino, su untuosidad, textura, grado de acidez, y grado alcohólico. Nuestras papilas gustativas pueden captar cuatro sabores básicos: dulces, ácidos, amargos y salados. En los vinos encontramos un sabor amargo, el cual proviene de los taninos, que pueden dar una sensación de sequedad en la boca, pero que aportan estructura y equilibrio al vino. También hay vinos con un sabor dulce, pero depende, sobre todo, del tipo de uva y de la región donde se haya producido. El sabor ácido de un vino se asocia con una sensación de frescura, y es más común en las regiones de producción en las que hay menos horas de luz.

Lo mejor de catar es la sensación global que nos deja un vino; así que ya lo sabes, la próxima vez que tengas una reunión y ofrezcas una charola de quesos con vino, no te olvides de catarlo y disfrutarlo al máximo.

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